
La enfermedad de Alzheimer (EA) es una condición neurodegenerativa progresiva (1), de compleja patogenia, a veces hereditaria, que se caracteriza por pérdida de neuronas, sinapsis, la presencia de placas seniles y de degeneración neurofibrilar (2), es la principal causa de demencia entre los adultos mayores representando más del 60% de los casos de demencia en adultos de 65 años o más (1), es causada por una combinación de factores genéticos, ambientales y del estilo de vida que afectan el cerebro a lo largo del tiempo. (4)
En la EA se ven afectadas las funciones corticales como la memoria, el pensamiento, la orientación, la comprensión, el cálculo, la capacidad de aprendizaje, el lenguaje y el juicio, hay trastornos conductuales, depresión, delirios, estados confusionales, trastornos del sueño y ansiedad. (1,2). La enfermedad es multifactorial, entre los factores de riesgo de naturaleza no genética ya demostrados están: la edad avanzada, historia de demencia en uno o más familiares de primer grado, género femenino y padecer síndrome Down (3), otros factores de riesgo son: tabaquismo, alcoholismo, entre otros (3). El «control» de la enfermedad de Alzheimer se enfoca en el manejo de sus síntomas, la ralentización del deterioro y la prevención de su progresión a través de cambios en el estilo de vida y tratamientos. Incluye el uso de medicamentos, como los inhibidores de la colinesterasa, la memantina y hábitos saludables del estilo de vida como:
- Llevar una alimentación variada, incluyendo frutas, verduras, cereales integrales, legumbres y proteínas magras, limitando grasas saturadas, trans y azúcares refinados.
- Se recomienda combinar ejercicio aeróbico (caminar, nadar), de fuerza (pesas), de equilibrio (tai chi, yoga), y de flexibilidad, incorporando actividades sociales y de mente- cuerpo como la bailoterapia.
- Dormir entre 7 y 8.5 horas diarias, evitar el uso de pantallas de 1 a 2 horas antes de acostarse, reducir o eliminar el consumo de estimulantes como la cafeína, alcohol o nicotina en especial en las tardes-noche
- Estimulación Cognitiva: juegos y rompecabezas, actividades artísticas (pintar, dibujar, manualidades con plastilina), leer, escribir, escuchar música o cantar y recordar (eventos agradables de la vida del paciente para estimular su memoria).
- Fomentar la realización de actividades cotidianas como tareas del hogar (Ayudar a cocinar-mezclar ingredientes, poner o quitar la mesa, doblar la ropa, o clasificar calcetines), jardinería: Cuidar plantas, ya sean de interior o exterior, rutinas familiares como participar en actividades que la persona realizaba habitualmente, como unirse a una comunidad de fe o visitar lugares conocidos.